Que nadie se escandalice por el título; o si, mejor , que corra la pólvora o la tinta...
Hacía ya tiempo, años que quería hacer esta entrada y lanzarla en la fecha concreta del ocho de marzo, día internacional de la mujer, pero por unas cosas u otras, no llegaba a tiempo. Esta vez tampoco, pero más vale tarde.
Y es que en estos tiempos tan convulsos en los cuales todo ofende, se premia por exceso y cualquier noticia callejera se hace eco en el mundo, me llevan al recuerdo de mi preadolescencia, la cual fue un momento más convulso que el actual, de mayores y más trascendentes cambios con grandes progresiones hacia la "modernidad".
España salía de su corsé de cemento y se abría a la primavera de las ideas.
Allá por 1977 yo tenía 11 años y vivía en un "Madriz" de cambios que se apreciaban día a día: legalizaciones de partidos, amnistías, primeras elecciones democráticas, la llegada del sistema PAL color para la televisión (1978). Cambios estéticos que iban de la pana marrón y gris, hasta vaqueros de todos los colores. Cuadros en las camisas, camisetas de manga cortada en triángulo y la moda de lo galáctico. De las horquillas y coletas a los pelos muy cardados. En música baladistas sensibleros dominaban las ondas de radio rotas por estridentes acordes de Tequila o Ramoncín. El reveival rockabilly venido de inglaterra y el inicio del punk y del "rock duro", por entonces ponían el contrapunto. En deporte, fútbol, mucho fútbol con árbitros de negro. Y como no recordar el estreno de la Guerra de las Galaxias, Perros Callejeros, Asignatura Pendiente y la gran Fiebre del Sábado Noche. Las vi todas sin tener la edad, unas en el cine Mola por Pardiñas y otras en el Amat de Argamasilla de Alba, el pueblo de mis padres
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| Los siete modelos originales. Se mantuvieron en el mercado hasta el año 1983 |
Era la "Madelwoman" hoy día superbuscada por los coleccionistas y que en realidad salió al mercado como "La compañera de Mádelman", a mi juicio un sobrenombre bien escogido para el momento y que hoy hubiera hecho correr más de una protesta en redes.
¿Cómo se entiende esta apuesta? ¿Se pensó si eran solamente para niños? ¿Las niñas de las muñequitas recortables y cocinitas, querrían ser aventureras? Opiniones hay para todos los gustos, pero lo cierto es que en España, ninguna otra juguetera llevó a cabo este planteamiento. A la inversa tampoco, es decir, aunque Nancy tenía de compañero Lucas y Barby a Kent, la pretensión no era igual ni de lejos.
Mádelman sacó al mercado "mujeres de acción" dándole el mismo papel que a sus compañeros que "lo podían todo". Corsarias armadas y bien armadas como en el film "La mujer pirata", nativas americanas de la época del lejano oeste, Investigadoras espaciales emulando la serie Espacio 1999. Insisto en lo de investigadoras que eran a la vez mujeres de ciencia y aventureras. Enfermeras militares del al Cruz Roja con uniforme de camuflaje, pero con idéntico papel que las que aparecían en la serie MASH, sin dependencia de hombres al mando. Exploradoras de la selva con fusiles y revólveres que vinieron a reforzar la serie safari de Mádelman.
Y entre medias, cuando crecimos, ¿se nos perdió algo de esto durante "la movida"?, ¿en la mili?, ¿tras la universidad?
Los mádelman eran juguetes algo caros y no todos los niños podían tenerlos, pero se veían en los escaparates y creo que aquello, aunque con fines económicos, era feminismo, ¿o no?. Los muchachos de aquella época vivimos el cambio de paradigma social de una manera tan normal como los niños de ahora se ven inmersos en el mundo digital.
¿Qué ha ocurrido? ¿de veras los hombres y mujeres que ahora rozamos los sesenta años, cinco arriba , cinco abajo, no somos feministas? ¿En qué punto de nuestra historia personal, hemos mirado de otra manera a
nuestra "compañera madelmanera", a nuestras compañeras de vida, de trabajo, actividades deportivas, etc?. Mujeres admiradas y queridas que sin ellas no seríamos lo que somos hoy (al menos yo no). Concretamente, mi mujer ha hecho más por mí, que yo mismo. Quizás yo tuve la fortuna de tener abuelas que decidieron, no sin esfuerzo, lo que quisieron ser. Desde llevar casa y hacienda e incluso mediar en negocios, hasta dirigir varios colegios, en uno de los cuales, mis ojitos de infante madelmaniaco vieron como maestros exdivisionarios, bajaban la cabeza sin rechistar a lo que mi abuela directora decidía en el centro. Mi madre, igualmente, se hizo maestra no sin sacrificios; y luego directora también. Respecto a mis tías, hubo de todo. Desde la que estudió y emprendió una profesión, hasta la que decidió no trabajar ( es una decisión legítima también), pero todas contribuyeron de alguna manera a los cambios sociales y por supuesto a la vida familiar. Estoy seguro de que entre quienes me lean tendrán ejemplos que añadir en diferentes profesiones de los que os sintáis orgullosos y orgullosas.
A menudo oigo a niños y jóvenes que antes las mujeres no podían trabajar sin el permiso del
marido, ni tener cuenta de ahorros...antes, por favor, mucho antes. Consciente de que todo es un proceso lento, a España la hicimos democrática. No nosotros, nuestros padres y madres, abuelos y abuelas que vieron que aquello era bueno y en muchos casos vivieron la experiencia contraria. Y en lo de trabajar, hombres y mujeres han trabajado siempre, con gran esfuerzo y mucho sacrificio ...y mal, sin derechos, pero mujeres, hombres y en muchos casos también niños ( se que había veces que no quedaba más remedio). Con esto no quiero decir que no quede bastante que hacer, pero no todo fue como se cuenta. Al menos yo no lo viví de esa manera.Quizás quede mucho para alcanzar la igualdad plena en todos los aspectos y quizás sea el momento de una nueva revolución, pero no solo en el ámbito del género. Más bien creo que el cambio debe ir en el mundo de la cultura, la formación y el trabajo. Con coherencia, sin intereses políticos y con afán de enriquecer.
Todo el mundo a una.
En esta sociedad superinformada y plagada de hipervínculos, en la que creemos saber todo de todo, empieza a ser difícil escuchar al que hay enfrente. Ya, tan solo mirarle es definitivamente imposible porque la pantalla del teléfono nos grita. Si entendiéramos que somos personas antes que hombres o mujeres, asiáticos o europeas, del Madrid o del Atlético; y que las diferencias y habilidades diferentes enriquecen a todo el mundo, solo así podremos salir adelante sin sesgos.
Personalmente pienso que la palabra "igualdad" esté perdiendo ese grado de belleza que la debería caracterizar, puede que "de tanto usarla", como aquel amor roto de Rocío Jurado. La palabra "paridad" también está muy manoseada por intereses políticos, los cuales además se adueñan nuevas terminaciones lingüísticas anhelantes el neutro sajón. Tan solo el común de los hablantes decidirá si son útiles para el futuro. Finalmente, tan solo nos queda la "equidad"...y los Mádelman, claro. Mantengamos ambos.
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| Figuras reinyectadas de los moldes originales. Recrean modelos originales, prototipos o customizaciones personales. |



















































